Un encuentro fortuito
No hace mucho tiempo, cerca de las 4 de la tarde, salí del edificio de posgrado ubicado en la zona de Perisur luego de presentar un examen final que, por cierto, aprobé exitosamente. Estaba dispuesto a celebrar comiendo unos deliciosos tacos que venden a unas cuantas calles de allí. Caminé apresurado debido al antojo y, justo antes de llegar, un tipo pálido vestido de manera extraña me abordó diciendo: ─Disculpa, ¿tendrás una moneda que puedas darme para mi pasaje? Se trataba de un joven de edad impredecible, de cabello castaño claro y quebrado, muy delgado; su ropa parecía fina, por lo que un vagabundo no era. ─ Vaya, precisamente ahora no traigo una moneda —y era cierto—. Solo contaba con un billete de $50. ─ ¿Me invitas algo de tomar? Tengo sed —preguntó. Su mirada parecía sincera. ─ ¿Un refresco está bien? ─ ¿Podría ser una cerveza? Este me quiere ligar, pensé. Pero antes de manifestar mi negativa, pareció adivinar mi pensamiento y dijo: ...